El avance de los macrobloques de explotación por debajo de los 1.000 metros de profundidad impone una carga operativa crítica sobre los sistemas de inyección y extracción de aire en faenas subterráneas. En yacimientos con extensos desarrollos de galerías, la ventilación representa habitualmente entre el 35% y el 45% del consumo eléctrico total de la operación mina, impulsada por la necesidad de abatir el calor geotérmico de la roca y diluir las emisiones de combustión de los equipos de carguío y transporte.
La operación tradicional a caudal constante mantiene los ventiladores principales y secundarios al 100% de su capacidad nominal durante las 24 horas del día, independientemente de la presencia efectiva de equipos o cuadrillas en los frentes de trabajo. Frente a esta ineficiencia, los esquemas de Ventilación Bajo Demanda (VOD) aprovechan las leyes de afinidad de los ventiladores, donde la potencia consumida es proporcional al cubo de la velocidad de rotación (P∝n³). La incorporación de variadores de frecuencia (VFD) permite reducir la velocidad de los motores eléctricos en apenas un 20%, logrando caídas de hasta un 50% en la demanda de potencia en aquellos sectores donde no se registran faenas activas.
Comparte tus comentarios