UA propone valorización de cenizas en Tocopilla mediante geopolímeros

Tras el evento climático de agosto que registró 41,6 milímetros de lluvia en Tocopilla, un depósito de cenizas asociado a actividad termoeléctrica generó escurrimiento hacia el océano, encendiendo alertas sobre pasivos ambientales que contendrían metales pesados como arsénico, vanadio, níquel, plomo, mercurio y cromo. El Dr. Arturo Reyes Román, investigador del Departamento de Ingeniería en Minas de la Universidad de Antofagasta (UA), sostiene que no existe una solución única para esta problemática, pero plantea opciones concretas de gestión basadas en evidencia científica. Las opciones incluyen confinamiento y estabilización de residuos, traslado a instalaciones autorizadas, o su valorización como materia prima para nuevos materiales.

Reyes Román enfatiza que para Tocopilla es razonable evaluar estas alternativas sobre la base de estudios específicos y obligaciones ambientales aplicables a cada depósito. El investigador advierte que las cenizas de termoeléctricas representan riesgo ambiental significativo en caso de no adoptarse medidas adecuadas de control, especialmente ante arrastre de partículas y elementos químicos por eventos climáticos como viento, lluvia o aluviones. En el laboratorio de la UA se han estudiado cenizas abandonadas en otros sectores de Tocopilla. Las cenizas volantes efectivamente pueden contener especies tóxicas como arsénico, plomo o mercurio, pero para determinar fehacientemente su presencia es indispensable evaluar movilidad mediante ensayos de extracción o lixiviación y realizar análisis de aguas y sedimentos.

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