La convivencia entre generaciones en las organizaciones presenta tanto oportunidades como desafíos sin resolver. Una encuesta realizada por Robert Half, consultora global de soluciones en talento y consultoría empresarial, reveló que aunque más de la mitad de los profesionales (53%) evalúa favorablemente esta convivencia, pocas empresas la gestionan estratégicamente. El diagnóstico es claro: existe una brecha significativa entre la percepción positiva del tema y las acciones concretas implementadas.
Según el estudio realizado en Chile, apenas un 19% de los encuestados afirma que la convivencia intergeneracional es una prioridad con políticas definidas. Un 12% adicional señala que el tema está siendo discutido, pero sin iniciativas estructuradas. En contraste, un 31% indica que el tema no está en el radar de la empresa y un 18% lo reconoce como desafío relevante aunque no prioritario. La mayoría de los profesionales destaca el intercambio de conocimientos entre personas en distintas etapas de carrera como el principal beneficio de la convivencia intergeneracional. Sin embargo, esta visión positiva no es universal. Un 16% menciona choques de valores o formas de trabajar, mientras que un 10% observa que los más jóvenes tienden a cuestionar estructuras jerárquicas tradicionales. Un 12% considera que estas diferencias no tienen impacto relevante en la dinámica laboral.
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