Esta semana, el periodo de restricción legal (standstill) impuesto por la normativa del Reino Unido que impedía a la minera Rio Tinto realizar nuevos acercamientos de compra sobre Glencore ha vencido. Sin embargo, según Reuters, fuentes cercanas a la alta dirección del grupo confirmaron que la compañía no tiene intenciones de retomar las conversaciones para concretar una megafusión valorada en US$ 200.000 millones. En su lugar, Rio Tinto está enfocando sus prioridades en un plan de venta de activos por más de US$ 10.000 millones y compras puntuales para acelerar su crecimiento en cobre.
Las negociaciones originales fueron descartadas el pasado 5 de febrero de 2026, luego de que el CEO de Rio Tinto, Simon Trott, concluyera que no existía una ecuación de valor justificada para integrar la división de comercialización y la cartera cuprífera de Glencore con la escala operacional de la corporación anglo-australiana. Uno de los principales frenos para reactivar la transacción proviene de la propia base de inversionistas institucionales de Rio Tinto. Fondos australianos como Solaris Investment Management, encabezado por su director de inversiones, Michael Bell, advirtieron que una reanudación de las tratativas castigaría la cotización bursátil de la compañía por riesgos de gobernanza corporativa.
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