El precio de la onza de plata se disparó cerca de un 5.0% en la sesión del miércoles en el mercado de futuros de Nueva York, hasta un máximo de dos meses. La caída de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y el debilitamiento del dólar catapultaron el valor del metal dorado. El Tesoro anunció inesperadamente que duplicaría, como mínimo, sus compras de deuda pública a largo plazo, lo que provocó una caída de los rendimientos y del dólar. Este repunte demuestra la sensibilidad que han alcanzado los metales preciosos ante las fluctuaciones del mercado de bonos del Tesoro a largo plazo.
Unos rendimientos más bajos reducen el coste de oportunidad de mantener oro, que no genera intereses. Mientras que un dólar más débil abarata el metal para los compradores que utilizan otras divisas. En semanas previas, las cotizaciones de los metales preciosos se habían beneficiado de compras de bancos centrales, la expectativa de bajas tasas de interés y un dólar más débil. Los metales preciosos son más atractivos con bajas tasas de interés porque se reduce el costo de oportunidad de tener un activo que no paga intereses.
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