En el corazón del desierto de Atacama, Óscar Reynuaba ha dedicado más de cuatro décadas a surcar los cielos desde El Salvador. Su trayectoria como piloto civil ha sido reconocida por la Federación Aérea de Chile, destacando su compromiso con la comunidad minera regional. Reynuaba, quien llegó a El Salvador en 1978 como ingeniero de minas en Codelco División Salvador, se formó aeronáuticamente en el Club Aéreo del Cobre en 1984 y obtuvo su licencia de piloto al año siguiente. A los 72 años, continúa activo en operaciones aéreas y administra el aeródromo local desde hace 26 años.
Su permanencia en la aviación regional refleja una vocación por mantener operativa una infraestructura crítica en un territorio donde las alternativas de transporte aéreo son limitadas. Un episodio de 2008, donde enfrentó una falla total del motor durante un vuelo, reafirmó su confianza en la preparación técnica y su compromiso con la seguridad en la aviación. Este año, Reynuaba recibió oficialmente el reconocimiento por cuatro décadas como piloto civil, un homenaje a su historia y al servicio que ha prestado a la comunidad minera de Atacama.
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