El oro alcanzó su máximo en casi dos meses el martes 11 de agosto al tocar los $4.495 por onza en Comex, con un avance de 1,7% respecto al cierre anterior. Este movimiento refleja la volatilidad que caracteriza a los mercados de metales preciosos ante tensiones geopolíticas en Medio Oriente y señales contradictorias sobre negociaciones que podrían aliviar el cierre del Estrecho de Ormuz. Pakistán señaló una posible aproximación que aliviara las tensiones que estrangula los mercados energéticos, según reportó Bloomberg. Un acuerdo que reabriera el paso estratégico reduciría la presión sobre la inflación y disminuiría incentivos de la Reserva Federal para elevar tasas de interés, factor que respalda el oro.
Sin embargo, la ganancia del metal fue efímera. El crudo estadounidense giró al alza para cotizar por encima de $83 por barril, mientras que Brent se aproximaba a $89, revirtiendo la tendencia alcista del oro en horas posteriores. El petróleo más caro refleja persistentes riesgos geopolíticos y presión inflacionaria que alimentan dudas sobre el apetito de la Fed para nuevos recortes de tasas. El presidente estadounidense Donald Trump reforzó su posición el lunes, exigiendo a Irán reparaciones por personas muertas en ataques vinculados a la República Islámica y protestas domésticas, demandas que Teherán es improbable que acepte, elevando la incertidumbre sobre negociaciones.
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