El oro se estabilizó cerca de US$4.400 la onza mientras el mercado ajusta expectativas sobre futuras alzas de tasas de interés de la Reserva Federal estadounidense, lo que presiona a la baja el dólar y favorece la demanda del metal precioso en mercados globales. El debilitamiento del dólar y las menores expectativas de alzas de tasas "potencialmente están removiendo dos de los obstáculos que contribuyeron a la corrección anterior del oro", según Ole Hansen, jefe de estrategia de commodities en Saxo Bank AS. Este escenario abre una ventana de apoyo para el metal precioso en un contexto de incertidumbre macroeconómica global.
Además, el comportamiento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años, que alcanzaron máximos en casi dos décadas, refleja preocupación inversora sobre el aumento del gasto fiscal y un volumen récord de emisión de bonos de largo plazo, junto con presiones inflacionarias. Hansen señaló que este panorama "crea un entorno inusual pero potencialmente favorable para el oro", ya que los inversores lo utilizan como cobertura contra el endeudamiento estatal. Sin embargo, riesgos geopolíticos mantienen tensiones sobre el precio del oro, con enfrentamientos en Oriente Medio y tensiones en el Estrecho de Ormuz.
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