El precio de la onza de oro cerró el viernes con una ganancia moderada en el mercado de futuros de Nueva York, suficiente para rescatar un rendimiento semanal de 1.0% y permanecer sobre el soporte clave de 4,000 dólares. La relajación temporal de las tensiones en Medio Oriente frenó la escalada alcista del dólar, lo que permitió compras de oportunidad en oro. Las preocupaciones sobre las presiones inflacionarias, que puedan empujar a la Fed a subir las tasas de interés, representan el principal freno para los metales preciosos. Operadores están descontando una probabilidad de alrededor del 78% de que la Fed suba las tasas de interés en septiembre, frente al 68% del miércoles.
En la actualidad, los metales preciosos han perdido su etiqueta de refugios de inversión en tiempos de tensiones geolíticas. Todo por un dólar fuerte, por las expectativas de altas tasas de interés, resta atractivo a los metales preciosos. Desde que comenzó la guerra a finales de febrero, el precio del oro ha caído 24%, debido a las expectativas de una política estadounidense restrictiva. En el Commodity Exchange (Comex), el contrato más activo del oro ganó 2.41% para cerrar en 4,051.80 dólares. Ayer concluyó en 4,135.00 dólares, su mayor precio desde el 7 de julio. El jueves pasado, el contrato más activo se replegó hasta 3,982.70 dólares la onza, su menor valor desde el 6 de noviembre de 2025. La onza del metal precioso acumula una caída de 7.5% en lo que va del año, después de sumar una ganancia de hasta 20% en los primeros dos meses del año.
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