Inflación de agosto sorprende y retrasa convergencia hacia meta del Banco Central
La inflación volvió a instalarse en el centro del debate económico tras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto, que registró una variación mensual de 0,6%, duplicando ampliamente las expectativas del mercado que se ubicaban entre 0,3% y 0,4%. Para Francisco Ormazábal, académico de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad Andrés Bello (UNAB), el resultado representa una sorpresa relevante. "Agosto suele ser un mes de baja variación inflacionaria, pero este año ocurrió lo contrario, reflejando presiones inflacionarias mayores a las previstas por los analistas", señala. Aunque el alza de combustibles explica parte del resultado, Ormazábal advierte que las presiones son más amplias. "Esto puede estar asociado a mayores costos de producción y distribución, restricciones de oferta en algunos mercados o una demanda que ha mostrado más resiliencia de lo esperado", explica el especialista.
Con este resultado, la inflación anual volvería a situarse sobre el 4%, ubicándose en la parte alta del rango de tolerancia del Banco Central respecto de su meta de inflación de 3%. Esto implica un escenario más desafiante para septiembre y el cierre del año. "La convergencia hacia el objetivo de 3% podría extenderse más allá de lo esperado inicialmente por el mercado, que hablaba de que a mediados del 2027 se situaría en dicho valor", afirma Ormazábal. El resultado también reduce significativamente el margen para eventuales recortes de la Tasa de Política Monetaria (TPM). "Con una inflación anual del 4,1% y aún distante de la meta permanente de 3%, el Consejo del Banco Central tendría escaso margen para considerar recortes de tasas en el corto plazo", sostiene el académico.

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