El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió la región Noroeste de Colombia presenta un origen estructural completamente distinto al devastador doble sismo que afectó a Venezuela en junio de 2026. Así lo explicó el Dr. Gabriel González López, investigador del Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad Católica del Norte (UCN), quien analizó las características técnicas de ambos eventos sísmicos. Según el académico, el terremoto colombiano ocurrió dentro de la placa de Nazca a unos 100 kilómetros de profundidad, mientras que el evento venezolano fue de tipo superficial y se produjo en el límite de las placas del Caribe y Sudamericana.
Esta distinción es fundamental para entender el comportamiento y alcance del daño territorial en cada caso. El sismo colombiano causó daños significativos en un radio de aproximadamente 100 kilómetros desde el epicentro, provocando el colapso de edificaciones en ciudades como Pereira y Manizales, ubicadas a 50 y 70 kilómetros respectivamente, con pérdida de vidas humanas. González López señaló que el alto impacto destructivo en Colombia probablemente se debe a la calidad y humedad de los suelos que favorecieron el proceso de licuefacción, fenómeno en el cual el terreno pierde su capacidad de soportar cargas estructurales. "La licuefacción hace que el suelo sea incapaz de soportar el peso de las edificaciones, haciéndolas colapsar. Esta hipótesis debe ser comprobada con estudios en terreno", sostuvo el geólogo.
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