La digitalización de la minería no comienza en los centros de datos, sino en el terreno: en un caudalímetro que mide una pulpa abrasiva, un sensor que determina el nivel de un espesador o un analizador que registra continuamente el pH de una celda de flotación. Convertir esas mediciones en información útil para operar, mantener y optimizar una planta es precisamente el espacio donde Endress+Hauser ha concentrado buena parte de su estrategia para el sector minero.
La compañía combina instrumentación de campo con comunicaciones digitales, programas de gestión de activos y servicios en la nube. El objetivo es conectar la tecnología de operación con los sistemas de información de la empresa y aprovechar datos que tradicionalmente quedaban encerrados en los instrumentos. El potencial es considerable. Endress+Hauser sostiene que existen más de 10 millones de sus dispositivos instalados mundialmente y señala que hasta 97% de los datos disponibles en los sensores permanece sin aprovechar.
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