EEUU y Japón planean la mina submarina más profunda del mundo para contrarrestar el dominio de China

En una ambiciosa maniobra para desafiar el monopolio de China sobre las tierras raras, Estados Unidos y Japón evalúan la creación de un complejo minero submarino sin precedentes en Minamitorishima. Esta diminuta isla en el Océano Pacífico, ubicada a más de 1,600 kilómetros de Tokio, resguarda en su zona económica exclusiva un depósito en aguas profundas capaz de cubrir la demanda industrial durante siglos. El plan cobró impulso tras una cumbre entre la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, y el presidente estadounidense, Donald Trump.

Muestras recientes revelaron presencia significativa de itrio, gadolinio y disprosio —elementos esenciales cuya producción global controla Pekín. La alianza busca integrar una cadena de suministro completamente cerrada desde el lecho marino hasta el imán final. La ejecución plantea retos operativos colosales. El yacimiento, cubierto de lodo, descansa a seis kilómetros de profundidad (3.7 millas), soportando una presión hídrica 600 veces superior a la de la superficie. Supera por el doble la profundidad de las perforaciones petroleras en alta mar más avanzadas, además de entrañar un impacto ambiental aún desconocido.

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