La industria minera y petrolera colombiana ve en el nuevo gobierno una oportunidad para destrabar miles de millones de dólares en inversión después de cuatro años de paralización en exploración. El presidente electo de derecha Abelardo De La Espriella, quien asume el cargo este viernes, reemplaza al izquierdista Gustavo Petro, quien prohibió nuevos contratos de exploración de hidrocarburos y enfrentó conflictos con grandes empresas multinacionales de carbón. De La Espriella ha prometido reactivar la exploración y podría usar decretos para simplificar y acortar procesos de permisos, incluidas las consultas previas con comunidades. Sin embargo, esas medidas conllevan riesgos legales.
Otras iniciativas buscadas por la industria —como aprobar parámetros técnicos para fracking, cambiar el sistema de regalías, alterar estructuras contractuales e introducir incentivos tributarios— requieren aprobación del Congreso dividido, donde enfrentará oposición del partido de Petro. Entre los principales desarrollos de gas está el proyecto offshore Sirius en el Caribe colombiano, joint venture entre la estatal Ecopetrol y la brasileña Petrobras. Se espera que la producción inicie en 2030, pero el proyecto aún requiere completar 120 consultas previas con comunidades locales.
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