El aumento en la dureza de los minerales tratados y la sostenida caída de las leyes de cabeza en los yacimientos de cobre en Chile están elevando la tasa de reposición de medios de molienda en los circuitos de conminución. En operaciones donde la etapa de molienda concentra más del 50% del consumo eléctrico de la planta concentradora, el comportamiento tribológico y la calidad metalúrgica de las bolas de acero inciden de forma directa en el costo por tonelada procesada. Según los registros técnicos de COCHILCO sobre insumos críticos para la minería, la demanda agregada de medios de molienda en el país supera las 500.000 toneladas anuales de acero.
Este volumen responde al avance de los planes mineros hacia fases primarias de roca con mayor índice de trabajo (Bond Work Index) y mayor contenido de sílice, variables que aceleran los mecanismos de desgaste combinados por abrasión, impacto y corrosión. En líneas semiautógenas (SAG) predomina el uso de bolas forjadas de 5 a 6,25 pulgadas, diseñadas con tratamientos térmicos específicos para evitar roturas catastróficas ante impactos de alta energía. Por su parte, en molienda secundaria, terciaria y remolienda de concentrados, el mercado se distribuye entre aceros forjados de menor diámetro y aleaciones fundidas de alto cromo, orientadas a mitigar el desgaste microestructural en medios húmedos agresivos.
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