Argentina y Chile avanzan en la reactivación de un marco regulatorio binacional que permitiría a empresas mineras compartir infraestructura y recursos críticos a través de la Cordillera de los Andes, en un movimiento estratégico para captar miles de millones de dólares en inversión privada. Funcionarios de ambos países sostienen conversaciones este jueves bajo el Tratado de Integración y Complementación Minera de 1997, retomado en julio tras décadas de escaso avance. La iniciativa busca impulsar una nueva generación de proyectos de cobre en la región.
El impulso renovado ha ganado tracción bajo el gobierno del presidente chileno José Antonio Kast, quien asumió en marzo, y el presidente libertario argentino Javier Milei, ambos administraciones enfocadas en atraer inversión privada al sector. Según el Ministerio de Minería de Chile, el marco podría desbloquear más de US$20.7 mil millones en inversión y sumar 540 mil toneladas métricas a la producción anual de cobre. Para inversionistas, el atractivo radica en que proyectos argentinos cercanos a la frontera andina accedan a puertos chilenos e infraestructura vinculada a la industria productora de cobre más grande del mundo, reduciendo costos, acortando rutas de transporte y permitiendo que nuevas faenas entren en operación.
Comparte tus comentarios