Las lluvias intensas y nevadas que han afectado a distintas regiones del país interrumpieron parcialmente las operaciones de varias faenas mineras y añadieron presión a un mercado mundial del cobre que ya enfrenta restricciones de oferta. El impacto adquiere especial relevancia para Chile por su posición como principal productor mundial del metal. Las detenciones y dificultades logísticas alcanzaron a operaciones de las regiones de Atacama, Coquimbo y O’Higgins, entre ellas Caserones, Candelaria, Los Pelambres, Carmen de Andacollo y El Teniente.
Uno de los principales impactos se registró en la mina de cobre y molibdeno Caserones, en la Región de Atacama. Lundin Mining suspendió sus operaciones el 18 de julio luego de que las fuertes nevadas limitaran los accesos e interrumpieran el suministro eléctrico. Inspecciones posteriores identificaron daños en dos torres de la línea de transmisión que abastece a la faena. La compañía estimó que la reparación, recuperación del suministro y reanudación gradual de las actividades tomarían aproximadamente entre dos y tres semanas. Durante ese período, generadores de respaldo continuarían abasteciendo la infraestructura crítica de la operación.