Solenor inauguró en Copiapó la primera planta privada de lixiviación de cenizas de fundición en Chile, un proyecto que transforma radicalmente la gestión de residuos mineros peligrosos en la Región de Atacama. La instalación, con una inversión de $4.000 millones, puede procesar hasta cuatro toneladas por hora de cenizas provenientes de operaciones de pequeña, mediana y gran minería. Su tecnología de inertización por vía húmeda convierte el arsénico en compuestos químicamente estables e insolubles, neutralizando la peligrosidad del material en lugar de confinarlo indefinidamente.
Actualmente, la mayoría de operaciones mineras recurren a celdas de seguridad para depositar residuos con altas concentraciones de arsénico. Si bien confinar estos pasivos evita dispersión inmediata, no elimina su peligrosidad química a largo plazo, requiriendo supervisión exhaustiva permanente. Sebastián Pérez, gerente general de Solenor, enfatizó la importancia de la operación: "Este complejo dota a Atacama de una alternativa que evita el traslado de carga peligrosa hacia otras zonas del país, disminuyendo de forma drástica los riesgos logísticos de la actividad minera". Agregó que la única instalación con capacidades similares es EcoMetals, filial de Codelco en Antofagasta.