Las tensiones comerciales entre Washington y Beijing han llevado a los fabricantes de componentes aeroespaciales a reevaluar fórmulas cerámicas desarrolladas en las décadas de 1970 y 1980. La escasez de elementos de tierras raras y minerales estratégicos impulsa el testeo de materiales alternativos para recubrir las secciones más calientes de los motores de reacción, buscando reducir la exposición a interrupciones en la cadena de suministro global.
En la ingeniería de propulsión aérea, los recubrimientos de barrera térmica (TBC) protegen los álabes de las turbinas frente a temperaturas que superan el punto de fusión de las superaleaciones base níquel. El estándar de la industria ha empleado tradicionalmente dióxido de circonio estabilizado con óxido de itrio (YSZ) o zirconatos dopados con tierras raras pesadas, cuya disponibilidad depende casi exclusivamente de la capacidad de procesamiento de China. Frente a este escenario, el Consejo Nacional de Investigación de Canadá (NRC) encabeza pruebas junto a socios industriales para determinar si matrices cerámicas de dióxido de circonio estabilizadas con óxidos de magnesio y calcio pueden igualar el desempeño térmico actual.