La minería ilegal de oro en Perú ha alcanzado niveles sin precedentes en la Reserva Nacional de Tambopata, donde operaciones militares recientes destruyeron equipamiento por $1,7 millones, pero los mineros clandestinos regresan en cuestión de horas o días para retomar sus operaciones. Desde el último año, mineros ilegales han deforestado un área equivalente a aproximadamente 700 campos de fútbol dentro de la reserva, extrayendo oro sucio con valor potencial de millones de dólares, según autoridades peruanas involucradas en operaciones de interdicción en la región de Madre de Dios.
Ronal Ramón Flores, fiscal federal adjunto supremo provisional de la Fiscalía General, participó en las incursiones y fue claro en su diagnóstico: "La minería está ganando". Mientras que los operativos ocurren esporádicamente, los mineros trabajan las 24 horas, todos los días del año, lo que genera un desequilibrio estructural en la capacidad estatal de contención. El boom de la minería ilegal está directamente vinculado a los altos precios del oro a nivel mundial, que han motivado a gobiernos y sectores privados a buscar refugio en el metal precioso frente a la inflación, conflictos geopolíticos e inestabilidad.