El Perú enfrenta una brecha crítica en competitividad regulatoria para atraer inversión en exploración minera. Mientras que en Canadá una autorización de exploración toma entre dos semanas y dos meses, en el país andino el mismo trámite puede extenderse entre 12 y 24 meses, alertó José Vizquerra, presidente de proEXPLO 2028. Esta diferencia temporal representa una desventaja estratégica en un contexto de fuerte competencia internacional por capital para desarrollar nuevos proyectos mineros.
Vizquerra explicó que los inversionistas ya no evalúan únicamente el potencial geológico de una jurisdicción, sino también la predictibilidad y duración de los procedimientos administrativos necesarios para poner en marcha operaciones. El impacto es particularmente severo para las empresas junior de exploración, que financian sus operaciones por etapas mediante capital de riesgo. Estas compañías deben asumir gastos permanentes en planillas mientras aguardan autorizaciones para iniciar perforaciones, lo que puede significar "dos años pagando sin perforar", según Vizquerra. Esta presión financiera las incentiva a priorizar jurisdicciones con procedimientos más ágiles.