El precio de la onza de oro se anotó el martes su primer avance en cuatro jornadas en el mercado de futuros de Nueva York, para rebotar desde mínimos de un mes. La caída del dólar estadounidense y los rendimientos de los bonos del Tesoro, desde máximos recientes, activaron compras de oportunidad en los metales preciosos. El martes, los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos alcanzaron su nivel más alto desde enero de 2025, impulsados por el aumento de las tensiones en Oriente Medio, que reavivaron los temores sobre la inflación y provocaron una venta masiva de deuda a nivel mundial. Además, la apreciación del dólar encareció el metal para compradores extranjeros. Los inversores esperaban los datos de empleo de EEUU, que se publicarán a finales de esta semana, para obtener pistas sobre la trayectoria de la política monetaria de la Reserva Federal.
En semanas previas, las cotizaciones de los metales preciosos se habían beneficiado de compras de bancos centrales, la expectativa de bajas tasas de interés, un dólar más débil y la caída de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense. A penas el 24 de agosto, el metal dorado superó el umbral de 4,700 dólares por primera vez de mayo. En el Commodity Exchange (Comex), el contrato más activo del oro ganó 0.8% para cerrar en 4,430.10 dólares. Ayer cerró en su menor precio desde el 8 de agosto. Antes de la espiral negativa, el metal dorado acumuló una ganancia de 18% en agosto, la más amplia desde enero. La onza de oro experimenta una caída 16% desde que comenzó la guerra en Medio Oriente a finales de febrero (5,230 dólares). En lo que va del año, solo experimenta una ganancia de 1.5%. No obstante, en los últimos 12 meses, la onza del oro aún mantiene una ganancia de 25%. Hay que recordar que, el jueves 16 de julio, el contrato más activo se replegó hasta 3,982.70 dólares la onza, en ese momento, su menor valor desde el 6 de noviembre de 2025.