La competencia H2 Grand Prix Pro, organizada por Horizon Educational en el marco de Hyvolution, transforma una pista de carreras en un laboratorio de energía limpia donde 23 equipos de liceos técnicos y universidades ponen a prueba vehículos a escala impulsados por hidrógeno. En esta exigente prueba de resistencia, la clave no es solo acelerar, sino administrar cada gramo de combustible con precisión ingenieril. Cada escudería recibe un vehículo radiocontrolado equipado con celda de combustible PEM de 30 watts, batería, supercondensadores y cilindros de hidruro metálico para almacenamiento de hidrógeno. La arquitectura energética replica la lógica de vehículos reales como el Toyota Mirai o el BMW iX5 Hydrogen: la pila entrega energía constante mientras la batería responde a picos de demanda. El único subproducto de la reacción electroquímica entre hidrógeno y oxígeno es agua.
La experiencia integral incluye un electrolizador de mesa llamado HydroFill, que permite a los estudiantes producir hidrógeno a partir de electricidad y agua destilada mediante electrólisis, para luego observar la reacción inversa dentro de la celda de combustible. Esta metodología pedagógica transforma cada equipo en un departamento de ingeniería energética, obligando a decidir sobre posicionamiento de componentes, aerodinámica, distribución de potencia y consumo de combustible. El H2 Grand Prix Pro contempla cuatro categorías de competencia: Stock (componentes estandarizados), Modificada (rediseño sin restricciones), Híbrida (celda, batería y supercondensadores) y Prototipo (solo hidrógeno sin batería). El jurado evalúa tanto la ingeniería del vehículo como su desempeño efectivo en pista. La prueba central es una carrera de resistencia de cuatro horas continuas con espíritu similar a las 24 Horas de Le Mans. No gana quien complete una vuelta más rápida, sino quien logre la mayor cantidad de giros dentro del tiempo límite. Los autos deben entrar a boxes para recargar hidrógeno mediante el HydroFill, generando un dilema estratégico: un vehículo rápido pero hambriento de combustible pierde posiciones por paradas frecuentes, mientras que uno eficiente avanza con regularidad y menor espectacularidad.