La industria naval turca busca convertir la descarbonización en una ventaja competitiva. Mehtap Karahalli Özdemir, secretaria general de la Asociación de Constructores Navales de Turquía (GİSBİR), presentó los resultados de la electrificación portuaria en Tuzla, las barreras financieras para ampliar estas tecnologías y un proyecto integral para operar instalaciones con menores emisiones. Fundada en 1971, GİSBİR representa a cerca de 100 empresas vinculadas con construcción, reparación y mantenimiento naval.
La organización señaló que una parte importante de la producción nacional se dirige a mercados europeos, donde las exigencias ambientales influyen cada vez más en las decisiones de compra. Özdemir cuestionó que gran parte del debate internacional se concentre en los grandes buques oceánicos mientras remolcadores, ferris y embarcaciones auxiliares continúan utilizando combustibles fósiles. «Los países pueden comenzar a descarbonizar sus embarcaciones pequeñas; la tecnología ya está suficientemente desarrollada», afirmó. Estas unidades, aunque menores en dimensiones, requieren elevada potencia y trabajan cerca de comunidades portuarias expuestas a contaminación atmosférica y ruido.