Un cambio de trayectoria laboral comienza muchas veces con una oportunidad formativa. Para Mauricio Montero, joven antofagastino de 17 años al terminar educación media, esa oportunidad llegó a través de Escuelita Rebelde Chepuja, proyecto comunitario que promueve continuidad educativa en contextos de vulnerabilidad, facilitando el acceso a una beca para estudiar Electromecánica en la Escuela de Oficios Industriales de CEIM. La formación técnica se convirtió en puente hacia el sector industrial. Mientras cursaba clases nocturnas en CEIM, Montero comenzó a trabajar en IMET, empresa prestadora de servicios mineros, en labores de construcción. Esta rutina exigente combinando educación y trabajo le permitió no solo adquirir competencias técnicas, sino también demostrar disposición para avanzar en el mercado laboral de la industria extractiva regional.
La historia de Mauricio Montero refleja cómo la formación técnica en oficios mineros actúa como acelerador hacia perfiles que la industria requiere, especialmente en territorios como Antofagasta, donde la minería concentra gran parte de la generación de empleo calificado. Además, el efecto multiplicador de iniciativas como la de Montero también se visibiliza en la comunidad, generando confianza en otros jóvenes vulnerables del territorio.