El mercado energético de Estados Unidos se aproxima a un "punto de inflexión" operativo que desencadenará una masiva ola de contratación de uranio refinado (yellowcake) por parte de las empresas eléctricas. De acuerdo con el análisis del CEO de Eagle Nuclear Energy, Mark Mukhija a Mining.com, la acumulación de años de infrainversión en exploración minera contrasta con la creciente demanda de la flota nuclear norteamericana, la prohibición a las importaciones de uranio enriquecido ruso y la competencia global ejercida por los planes de expansión nuclear en China e India.
Actualmente, los reactores comerciales estadounidenses requieren aproximadamente 32 millones de libras de uranio al año para mantener su operación continua. Sin embargo, en 2024 las generadoras compraron 50 millones de libras en el mercado internacional, mientras la producción interna de EE.UU. alcanzó únicamente las 677.000 libras, contando con la planta White Mesa Mill de Energy Fuels en Utah como la única instalación operativa de procesamiento en el país. Para hacer frente a esta brecha de suministro, Eagle Nuclear Energy impulsa el proyecto Aurora, considerado el mayor yacimiento minable de uranio en territorio estadounidense, ubicado en la frontera entre los estados de Oregón y Nevada.