La matriz eléctrica de nuestro país atraviesa un hito paradojal. Mientras la capacidad instalada de fuentes fotovoltaicas y eólicas alcanza niveles récord en las regiones del norte y centro del país, los cuellos de botella estructurales en las redes de transmisión de alta tensión han provocado la pérdida o "vertimiento" de aproximadamente 6.000 MW de energía limpia. Este desacople entre oferta y transporte ha generado una carrera entre dos industrias intensivas en capital: las multinacionales tecnológicas enfocadas en la instalación de Data Centers para inteligencia artificial (IA) y los grandes desarrolladores de sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías tipo BESS.
El vertimiento sistemático de energía renovable en los bloques de mayor radiación solar ha dejado de ser visto únicamente como un costo operacional para los generadores no convencionales y comenzó a perfilarse como un insumo estratégico. En el reciente encuentro Chile Energy Data Hub, convocado por el Ministerio de Energía junto al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, más de 60 directivos de empresas tecnológicas globales y generadoras abordaron la necesidad de destrabar barreras regulatorias para transformar esa energía sobrante en la base de cómputo para la economía digital.