La acelerada incorporación de energías renovables no convencionales en Chile ha generado un escenario paradójico: mientras el país lidera globalmente en capacidad de almacenamiento de energía con baterías, la infraestructura de transmisión y subestaciones no tiene capacidad para evacuar la oferta disponible, según un análisis de Deloitte. El problema es concreto. Según estimaciones basadas en reportes del Coordinador Eléctrico Nacional, en 2025 debieron reducirse aproximadamente 6.100 GWh de generación solar y eólica producto de restricciones en subestaciones, transmisión y puntos críticos de conexión que concentran y transforman la energía antes de transportarla a centros de consumo.
A pesar de las limitaciones de transmisión, Chile se posiciona como líder mundial en incorporación de baterías (BESS), alcanzando sistemas de almacenamiento capaces de guardar 76% de la energía solar en 2025 —muy por encima de Australia (53%), Estados Unidos (20%) y China (18%). Esta posición fue resultado de 12 años de intensidad transaccional (2014-2026) con más de 90 operaciones de fusiones y adquisiciones en activos de generación solar, eólica e hidroeléctrica. El peak ocurrió en 2021 con 20 transacciones registradas, mientras que en 2024 se alcanzó el máximo monto transado con US$2.134 millones, concentrando el 43% del valor total de los últimos 12 años solo en los últimos tres años.