En las plantas concentradoras de cobre, el circuito de flotación selectiva Cu-Mo representa una de las operaciones unitarias de mayor sensibilidad termodinámica y electroquímica. A partir de un concentrado colectivo que contiene típicamente entre 25% y 32% de cobre y apenas un 0,8% a 1,5% de molibdeno, el proceso debe invertir las condiciones de flotabilidad para deprimir masivamente las especies de cobre e inducir la flotación de la molibdenita MoS₂, cuya estructura laminar le confiere hidrofobicidad natural en sus caras basales.
La separación industrial exige desorber los colectores xantatos adheridos a la calcopirita, bornita y calcosina. Para lograrlo sin alterar la respuesta de la molibdenita, se utiliza sulfhidrato de sodio (NaSH) como agente reductor, desplazando el potencial de óxido-reducción E h de la pulpa hacia valores marcadamente negativos, situados habitualmente entre -450 mV y -550 mV (SHE). Esta depresión química requiere un control estricto del pH en una ventana operativa de 8,5 a 9,5. Una acidificación de la pulpa bajo pH 8 acelera la disociación del ion HS hacia la fase gaseosa en forma de ácido sulfhídrico (H₂S), gas tóxico que degrada la seguridad del área y reduce la concentración activa de agente depresor, mientras que un pH excesivamente alcalino inhibe la cinética de recolección de las partículas finas de molibdeno.