Los inventarios de aluminio en la Bolsa de Metales de Londres (LME) han caído a sus niveles más bajos desde 1990, evidenciando una severa dislocación de la cadena de suministro global derivada del conflicto en Irán y sus consecuencias geopolíticas. La producción de aluminio primario en la región del Golfo se ha contraído en dos millones de toneladas anuales desde los ataques estadounidenses e israelíes a Irán del 28 de febrero, desencadenando una carrera por el metal disponible en el mercado de último recurso, donde los inventarios registrados han caído a la mitad desde inicios de 2026, llegando a apenas 250.000 toneladas.
Paradójicamente, ni los precios al contado de la LME ni los márgenes de tiempo parecen reflejar esta crisis de inventarios. El mercado se ha tranquilizado asumiendo que el suministro global puede recuperarse rápidamente, apoyándose en reportes positivos sobre la recuperación de la fundición Al Taweelah en los Emiratos Árabes Unidos —la planta más grande de Oriente Medio—, el aceleramiento de envíos desde Indonesia y un aumento significativo de las exportaciones chinas. Sin embargo, la oferta global no es equivalente a la oferta disponible en la LME.